¡Si! Claro que estoy llorando, o es que ¿acaso esperabas que hiciera una fiesta como despedida, y aplaudir que te vas destrozando mi vida, o que al irte me valla corriendo a la iglesia a pedirle a Dios que te bendiga?
¡Y no! No podré perdonarte, a pesar que te amo con toda mi alma me obligas a odiarte. Hoy te ríes de mi, no te duele dejarme, pero vas a volver a buscarme y te advierto que voy a vengarme… Vas a besar el suelo, por Dios, ¡Te lo juro! Vendrás a pedirme perdón y lo dudo, y mendigarás por un beso a mis labios, tu piel rogará que la toquen mis manos.
Sé que voy a gozar cuando vengas llorando, me voy a burlar de ti al verte arrastrando, te arrepentirás de haberme conocido porque hoy me declaro tu peor enemiga.
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